
Cierre mensual de enero
Fin de la mala racha del Euribor. El indicador ha cerrado enero en el 2,245%, por debajo del 2,267% en que acabó el año pasado.
Termina así con cinco meses de ligeras subidas que han penalizado a los hogares endeudados a tipo variable.
Eso sí, de forma muy moderada: la tendencia de fondo se mantiene prácticamente lateral, sin cambios bruscos, confirmando que la larga pausa en los tipos de interés por parte del BCE, consecuencia de la normalización de la inflación en los Veintiuno, ha traído un periodo de estabilidad al mercado hipotecario.
La volatilidad no está ni se la espera. Los efectos de esta parálisis pueden leerse de dos maneras. En el lado positivo, el fin de los bandazos aporta previsibilidad a los hipotecados a tipo variable, al acabar con las oscilaciones en las cuotas, lo que permite planificar mejor las finanzas personales. Además, facilita a la banca mantener cierta estabilidad en su oferta de préstamos, que no necesita de tanta actualización ni al alza ni a la baja, solo las inherentes a la estrategia comercial.