El mercado inmobiliario español atraviesa un tramo de fuerte actividad: las compraventas del primer semestre se sitúan en niveles no vistos desde 2007, mientras el giro monetario y la mejora de la financiación reactivan a parte de la demanda latente. Este empuje convive con una oferta insuficiente, lo que presiona precios y complica el acceso, especialmente para los perfiles con menor capacidad de ahorro.
A este desequilibrio se suman dinámicas nuevas: propuestas fiscales para aliviar el mercado a corto plazo, cambios en la composición de la demanda (más reposición e inversor) y una escalada en la vivienda de segunda mano que añade casi 30.000€ a un piso tipo en un año. El resultado es un escenario donde conviven récords transaccionales con tensión estructural.
El mapa territorial es heterogéneo: comunidades con demanda muy activa y alquiler en máximos conviven con otras donde la participación baja o se desplaza de compra a arrendamiento. En conjunto, los datos apuntan a un segundo semestre dinámico, pero con riesgos crecientes si no se incrementa la oferta de forma sostenida y se afinan las políticas según la demanda local.
FUENTE: INMODIARIO